De 0 a Producción en 1 semana: Cómo la IA fue mi “pair programmer” (y dónde casi me la juega)
01-04-2026
Introducción: El caos de las herramientas
Hace tiempo que no me paso por aquí, pero la ocasión lo merece. Vengo de estar un tiempo colaborando en un proyecto donde usábamos el clásico combo: ChatGPT para preguntas puntuales y GitHub Copilot integrado en el IDE. Funcionaba bien, generaba código y todos contentos.
Pero al salir de ahí y tocar “parar, sentarse y reflexionar”, me di cuenta de que fuera hace mucho frío, hay mucho ruido y es el caos: unos dicen que uses Gemini, otros que Copilot ya fue, otros que Cursor es el futuro, otros que Claude… Y así infinitamente.
La historia se repite: decidas lo que decidas, siempre vendrá alguien a decirte: “No uses eso, usa esto otro que es mejor”.
Conclusión: Usa la que te dé la gana. Lo que importa es tu productividad, no la marca de la pala con la que cavas. Dicho esto, os cuento cómo hemos sobrevivido (y triunfado) en nuestra última misión.
El Reto: Un Frontend en tiempo récord
Un buen día nos llamaron a Aitor Reviriego y a mí con una propuesta sobre la mesa: hacer el frontend para un proyecto utilizando inteligencia artificial para ver hasta dónde podíamos llegar.
El reto técnico tenía su miga:
- Frontend driven by backend: El backend ya estaba medio implementado y él es quien dicta qué elementos renderizar.
- Deadline: “Cuanto antes, mejor” (el clásico Winter is coming).
Así que nos pusimos manos a la obra. Para este experimento decidimos probar el famoso Cursor como IDE utilizando el modelo Sonnet 4.5, apoyándonos en Gemini para dudas y consultas generales.
La Estrategia: Scaffolding y Modos de IA
Empezamos echándole tiempo al scaffolding del proyecto. Aquí la IA fue clave para agilizar el proceso y quitarnos el “trabajo sucio” inicial. Nuestra filosofía fue clara: funcionalidad antes que estética. Primero que funcione, luego ya lo pondremos bonito (spoiler: ponerle estilos con IA luego fue sorprendentemente rápido).
Aquí va el primer aprendizaje importante. A la IA no hay que tratarla siempre igual. En Cursor aprendí a jugar con sus modos:
- Modo Plan: para definir la estrategia.
- Modo Agent: para ejecutar.
- Modo Ask: para entender mejor lo que puedes hacer.
Si vas directo al modo Agent sin un plan, la IA empieza a dar palos de ciego. Si primero le pides un plan y luego ejecutas, el resultado es mucho más robusto. Eso sí, ojo con el contexto: cuanto menos contexto le das, más se inventa cosas. Hay que mirar el código con lupa.
El momento “Ajá”: El Proxy salvavidas
Uno de los mayores dolores de cabeza pintaba ser el CORS. Teníamos que desarrollar en localhost haciendo peticiones a un backend que no podíamos tocar (nivel extra de dificultad activado).
Aquí es donde la IA se ganó su sueldo (o su suscripción). Nos generó un proxy en Vite que se saltaba la restricción de CORS de una manera súper sencilla.
// Algo así de simple nos ayudó mucho server: { proxy: { '/api': { target: 'http://backend-url...', changeOrigin: true, secure: true, configure: (proxy, _options) => { proxy.on('proxyReq', (proxyReq, req, _res) => { proxyReq.setHeader('Host', 'http://backend-url...'); ...
Gracias a esto, pudimos iterar rapidísimo y, en menos de una semana, no solo teníamos el frontend, sino que pudimos dar feedback valioso al equipo de backend sobre su API. Al ser “los nuevos” probando su app, vimos cosas que ellos, por estar tan metidos en el código durante meses, habían pasado por alto.
El momento “Tierra trágame”: La crisis de los Tokens
Todo iba sobre ruedas, la experiencia con Cursor era tan buena que decidí pagar la suscripción. Grave error (o al menos, error de novato gestionando recursos).
Un día, trabajando a tope, me quedé sin tokens. Pensé: “Bueno, no pasa nada, mañana se reponen y seguimos”. Mi sorpresa fue entrar a la mañana siguiente y ver que seguía a cero.
Resulta que Cursor tiene tokens mensuales. Si te los gastas el día 5 del mes (como me pasó a mí por usar modelos potentes como Opus sin control), te quedas el resto del mes de brazos cruzados.
Me parece una estrategia nefasta comparada con otras herramientas que resetean límites cada X horas. Ahí fui consciente de la barbaridad de recursos que consumen estos modelos.
La potencia sin control no sirve de nada.
Conclusiones
Tras esta semana intensa, mi reflexión es que la IA va muy rápido: te ayuda si sabes cómo utilizarla, pero te pierde si confías ciegamente en ella.
- No caigas en la vagancia: usarla para cambiar un README es matar moscas a cañonazos. Úsala para problemas complejos o boilerplate tedioso.
- Sé explícito: si no le das instrucciones claras, la IA rellena los huecos con invenciones.
- Sé crítico: a veces te genera una solución de 100 líneas para algo que se hace en 5. Tú sigues siendo quien manda; la IA es solo el copiloto.
En definitiva, ¿hemos hecho un proyecto en una semana? Sí. ¿Me ha hecho la IA todo el trabajo? No, pero ha sido un multiplicador de velocidad brutal… siempre y cuando no te quedes sin tokens a mitad de mes.
Como siempre, cualquier comentario, sugerencia (sobre todo si es sobre cómo gestionar mejor los tokens) son más que bienvenidos.
P.D.: Aunque las herramientas y modelos evolucionan constantemente, la experiencia se mantiene vigente: la IA sigue siendo un acelerador brutal cuando se usa con criterio, pero también un riesgo cuando se delega sin pensamiento crítico. Cambian las interfaces, los límites y los modelos, pero no el principio clave: la responsabilidad sigue siendo de quien desarrolla.
